domingo, 9 de diciembre de 2007
The one where the Fed goes to school
The first video shows how Bernard Sanders makes a very simple question to the former president of the Fed, Alan Greenspan.
He asks Mr.Greenspan if the lost of millions of manufacturing jobs in the U.S. because of outsourcing matters to him.
But the important thing is the way Sanders talks to Mr. Greenspan that makes him stupid. He doesn't know what to say and he begin to talk about the Standard of living.
I love the end... ...that is an incredible answer... ...jiji.
The second video is starred by Ron Paul who tells the present Chairman of the Fed that the policy of reducing the interest rate that he is following is wrong. He states that this policy although devaluates the dollar and it makes expand U.S. exportations has a secondary effect and Mr. Bernanke doesn't want to talk about it. This effect is the inflation.
I do not really know what to say about what is worst but... who knows...
The issue is that Mr.Bernanke is quivering... you see...
sábado, 17 de noviembre de 2007
El de la crisis subprime
El de la Coca-Cola que casi acaba con la original
Al principio las distancias eran abismales. Se bebían dos Coca-Colas por cada Pepsi. Sin embargo, dos brillantes campañas de publicidad por parte de Pepsi las pusieron casi parejas. La primera, "Pepsi Generation", trataba de inculcar la idea de que Pepsi era una bebida para jóvenes, no como Coca-Cola, la bebida de sus padres. La puntilla estuvo a punto de llegar con "The Pepsi Challenge"(el desafío de Pepsi). El anuncio era tan simple como efectivo: una persona con los ojos vendados probaba la Coca-Cola y la Pepsi. Y prefería la Pepsi.
A finales de 1984 Coca-Cola aventajaba a Pepsi en Estados Unidos por un escaso margen del 4,9%. En supermercados la cosa era aún peor, y era un mínimo 1,7% de diferencia. Se trataba de preservar la primacía, no sólo en los supermercados, sino de mantenerla y afianzarla entre los grandes clientes como, por ejemplo, la cadena de hamburgueserías McDonald’s, que podían verse tentados por una Pepsi con una imagen más fresca, moderna y joven.
Goizueta, el directivo que más impulsó la empresa fue también, por qué no decirlo, el que estuvo a punto de hacerla desaparecer. Son los riesgos de una dirección valiente. El máximo ejecutivo de la compañía reunió a su estado mayor con el objetivo de acometer un proyecto muy ambicioso, consistente en modificar la sagrada fórmula de la bebida refrescante más famosa del mundo.
Se trataba de lanzar al mercado la denominada New Coke, que debía enterrar a la antigua y batir a Pepsi. Manos a la obra, los laboratorios de la compañía se pusieron a diseñar nuevos aromas y sabores hasta hallar uno que les pareció que era lo que les pedía el máximo directivo de la compañía. Los equipos técnicos no le fallaron. Pocas semanas después de decidir el cambio, el técnico del laboratorio Maurizio Gianturco le presentó los resultados de los trabajos realizados en la búsqueda de la nueva bebida. Se trataba de una combinación de sabores que otorgaba a la bebida un sabor más dulce y menos gaseoso que la propia Pepsi.
Lata de New Coke
Los análisis sobre gustos revelaban predilección por la nueva cola sobre la clásica y, lo que es más importante, sobre Pepsi. Pero no se preguntó a los encuestados sobre la hipotética retirada de la Coca-Cola tradicional del mercado. Tras muchas discusiones, la dirección del grupo decidió que sólo debía haber una Coca-Cola en el mercado, para seguir siendo la número uno, y debía ser la nueva.
Tomadas las decisiones más difíciles, se optó por un lanzamiento de campanillas en el Lincoln Center de Nueva York, el 23 de abril de 1985, ante centenares de periodistas.
Roberto Goizueta con Donald R. Keough (Presidente de The Coca-Cola Company en 1985) en la presentacion de la nueva Coca-Cola
La rueda de prensa no fue fácil. Las preguntas sobre aspectos negativos se sucedieron una tras otra. El inicio no podía ser peor. Sólo 24 horas después del lanzamiento prácticamente todos los habitantes de EEUU tuvieron noticia del cambio, que se reforzó con una agresiva campaña publicitaria protagonizada por el actor Bill Cosby. En lugar de aplausos y alabanzas, las quejas empezaron a llover sobre la compañía, a medida que el público iba sabiendo que la nueva bebida sustituía a la clásica, a la que el consumidor había adoptado como un símbolo.
Se había intentado cambiar un símbolo nacional por una moda sin tener en cuenta al fanático consumidor, que tenía por bandera a Dios, la Patria y la Coca-Cola. El sentimiento que fue imponiéndose entre la población fue que se había cometido un agravio, un atentado. Es como si los directivos de Coca- Cola hubieran osado modificar un símbolo de EEUU, como si hubieran cambiado la bandera de la Unión. Además de llamadas telefónicas, la empresa recibió más de 40.000 cartas de protesta, que llegaron incluso a alcanzar las 8.000 diarias. Las quejas incluían desde los principios patrióticos hasta las críticas a la bebida en sí, que calificaban de horrorosa. La gente se abalanzó hacia los supermercados a llevarse las últimas "Coca-Colas de toda la vida". Incluso comenzó a desarrollarse un mercado negro en torno a las preciadas botellas. Se creó una asociación de "Bebedores de Coca-Cola clásica de América".
En México el padre de Goizueta había recibido amenazas por lo que le rogó a su hijo que volviera la coca-cola a su sabor original. Mientras tanto, en La Habana, Fidel Castro declaraba que "la desaparición del producto genuino era un síntoma de la decadencia norteamericana".
Estado de crisis. Así acabó el lanzamiento de la nueva bebida refrescante. El optimismo sólo duró unas horas. Al poco tiempo de iniciada la campaña, las protestas se convirtieron en un auténtico torrente imparable. Lo que primero parecían indicios se transformaron en hechos cuando los embotelladores de la compañía empezaron a constatar un desplome en las ventas y reclamaron el retorno a la vieja fórmula. Las peticiones de los principales y más fieles embotelladores empezaron a preocupar a Goizueta. «Duermo como un niño, me despierto llorando varias veces cada noche», llegó a decir. En julio, apenas tres meses después de introducir en el mercado la nueva bebida, la cúpula de la empresa, con Goizueta a la cabeza, era consciente de que tenían que recuperar la vieja Coca-Cola.
Manos a la obra de nuevo. Llegados a este punto, Goizueta ya tenía claro que había que recuperar la fórmula clásica. Sólo existía un problema: ¿qué nombre ponerle y qué decir al lanzarla de nuevo? El presidente era partidario de emplear el término Classic.
The Coca-Cola Company decide regresar a la fórmula original. La cadena de televisión NBC interrumpe su programación para dar la noticia y al día siguiente es portada en todos los periódicos de Estados Unidos.
Según se estudia en los MBA (Master in Business Administration) el fracaso comercial de "New Coke" es el mayor de la historia de los negocios. Para algunos, los efectos podían haberse atenuado si el producto se hubiera cambiado de forma gradual, modificando poco a poco la fórmula, o si se hubiera lanzado en paralelo. Cuando The Coca-Cola Company se retractó y decidió lanzar la "Coca-Cola clásica", la gente recibió el producto como una liberación. Absurdamente, la bebida no solo recuperó el terreno que había perdido, en 3 meses escasos sino que obtuvo la tan ansiada ventaja en cuota de mercado sobre Pepsi.. Muchos consumidores que estaban indecisos o habían comenzado a cambiar a Pepsi volvieron a la bebida que simbolizaba a su país tanto como su Constitución.
Ese año, Coca-Cola obtuvo un record de ventas que propició que Roberto Goizueta obtuviera, a pesar de ser el responsable del fiasco de la New Coke, un plus salarial de 5 millones de dolares. Algunos lo acusaron diciendo que había planificado todo con la idea de reforzar la posición de Coca-Cola, sin sacar ningún producto nuevo. Donald Keough, ejecutivo de la compañía respondió a las acusaciones declarando que: "Algunos críticos dirán que Coca-Cola cometió un error de marketing. Algunos cínicos dirán que lo planeamos todo. La verdad es que no somos ni tan tontos para lo uno ni tan inteligentes para lo otro."
Para cerrar hemos de decir que a veces la táctica dicta la estrategia, y los errores, bien gestionados pueden ser buenos para las empresas. Al final, la fuerza de la marca salvó a la compañía y al propio Goizueta.
